SOCIABILIDAD

SOCIABILIDAD

El hombre es sociable por naturaleza

El proceso de sociabilización es el conjunto de aprendizajes que el hombre necesita para relacionarse con autonomía, autorrealización y autorregulación dentro de una sociedad. Por ejemplo, la incorporación de normas de conductas, el lenguaje, la cultura, etc. En suma, aprendemos elementos para mejorar la capacidad de comunicación y la capacidad de relacionarnos en comunidad.

En función de satisfacer las exigencias físicas y espirituales, el hombre necesita vivir en sociedad ya que el hombre racional e individual no es autosuficiente y requiere de la ayuda y protección de los demás de su especie, formando lo que llamamos comunidades.

Un hombre aislado no puede desarrollarse como persona y de ahí nuestra tendencia a agruparnos en vez de aislarnos. Un ejemplo es el nacimiento de las redes sociales y su rápida expansión a pesar de que nuestros avances científicos y tecnológicos han hecho que los otros seres humanos sean menos indispensables en nuestra vida. Pero eso no es todo. Aunque compartir en persona es lo ideal, relacionarte con otros a través de un sitio social por Internet también puede alargar tu vida. Un estudio realizado en Gran Bretaña halló que las mujeres que se mantienen en comunicación con sus amistades a través de Facebook viven varios años más que las que están menos conectadas. 

Es por ello que continuamos inventando nuevas formas de comunicarnos y convivir en sociedad. La familia es la primera comunidad o sociedad formada, que es necesaria para el ser social.Sin embargo, la familia no es suficiente para satisfacer todas las necesidades del ser humano, por lo que este genera naturalmente una sociedad.

La organización de la sociedad requiere de la naturaleza política del hombre, y esta organización deriva en el derecho, gracias a la virtud de los ciudadanos y a la práctica de la justicia. El derecho o lo justo como tal ,sólo tiene sentido para el hombre en sociedad y dicho derecho asegura la felicidad del mismo.

La sociabilidad reduce el riesgo de padecer de demencia (hasta en un 70 por ciento). De acuerdo con los investigadores de la Universidad Rush, en Chicago, el motivo es que al interactuar con otras personas se crean conexiones en las células del cerebro que lo protegen de ese riesgo .

La sociabilidad humana es un hecho de experiencia común. Ya desde la prehistoria lo social aparece como una característica de la vida humana que implicaba unión y convivencia para poder sobrevivir.

Son muchas las evidencias del hecho de que el ser humano vive y convive en sociedad, pero ¿cuál es el origen de esta sociabilidad humana? Básicamente existen tres teorías que dan respuesta a esta pregunta:

  1. La teoría contractualista, En donde la naturaleza humana es esencialmente egoísta y antisocial que se une a un grupo por interés individual.
  2. La teoría naturalista,Es un proceso evolutivo de la realidad (en materia y en espíritu).
  3. La teoría de la naturaleza social del ser humano, conocida también como la teoría del derecho natural, que afirma que la naturaleza humana tiene en la sociabilidad una de sus características esenciales y que, por tanto, existe una necesidad natural de vivir en sociedad.

Sociabilidad pre y post  covid-19

Además, muchos estudios psicológicos demuestran que el ser humano no solo necesita recibir de los demás, sino también poder dar, comunicar, compartir, tocarse, abrazarse, etc.

Durante el periodo de confinamiento esta necesidad se nos ha sido negada, no sólo en razón de satisfacer nuestras necesidades materiales y espirituales, que no podría satisfacerse en soledad, sino, más profundamente, en razón de su propia perfección y plenitud, que se comunica y expande en la mutua comprensión y amistad.

Los españoles nos caracterizamos por ser afables, cariñosos y altamente sociales, dispuestos siempre a ayudar cuando se nos necesita, a dar dos besos a un desconocido cuando nos lo presentan o un fuerte abrazo a un amigo al verlo.

Ahora nos piden que nos relacionemos a dos metros de distancia y, seguramente, a corto plazo, habrá un cambio de comportamiento y obedeceremos, no tanto por imposición, sino más bien por el miedo al posible contagio de un virus del que aún no sabemos gran cosa.

Pero pienso que el miedo inicial ante este virus y la repulsión al contacto personal, desaparecerán en poco  tiempo, y que volveremos a la forma de relacionarnos a la que estamos acostumbrados y que llevábamos en nuestra impronta social.

Pero también estoy convencida de que este confinamiento habrá servido a muchas personas para reflexionar sobre el tipo relación que mantenían con la sociedad antes del COVID-19, ya sea a nivel profesional como personal; sobre qué es lo que han echado de menos realmente durante esta privación de sociabilidad; y cómo quieren vivir la vida y con quién a partir de ahora, deseo que nos demos cuenta de lo realmente importante, valoremos  y  cuando este periodo de distanciamiento social pase, sepamos actuar correcta y emocionalmente.

Seguramente habrá rupturas de parejas que estaban juntas por pura inercia o intereses sociales que parecen haber perdido peso al estar sometidos a ellos durante tanto tiempo. Tal vez haya un cambio de visión sobre la “soledad elegida” y el concepto single, algo de lo que muchos se enorgullecen, pero en ambos casos, estoy segura que se buscará a una persona especial con quien poder compartir felizmente la vida, porque los humanos somos seres sociables por naturaleza que necesitamos amar y ser amados.