EL INTESTINO, NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

EL INTESTINO, NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

EL INTESTINO Alberga en torno al 80% de las células del sistema inmunológico y, a diferencia del resto de los órganos, actúa de forma independiente al sistema nervioso central. Rendimos tributo al intestino, considerado el segundo cerebro.  Por qué es clave para el buen funcionamiento del organismo, más allá de la digestión? Es posible cuidarlo y disfrutar al mismo tiempo. «El intestino es un órgano clave porque es una de las vías más importantes de comunicación entre el mundo exterior y nosotros»

La microbiota intestinal está compuesta por cientos de millones de microorganismos y bacterias que se encuentran en el tracto intestinal. Los probióticos se pueden encontrar en alimentos como los yogures o los fermentados, como el kéfir. La microbiota tiene un rol clave en el sistema inmune ya que se estima que el 80% está presente en este órgano del aparato digestivo.

¿Por qué lo llaman el segundo cerebro?

Tiene más neuronas que la espina dorsal y actúa independientemente del sistema nervioso central. Ese cerebro «independiente» en nuestras entrañas y su compleja comunidad microbiana influyen en nuestro bienestar general. Los médicos tienen cada vez más claro que la función de nuestro sistema digestivo va mucho más allá de simplemente procesar la comida que ingerimos. Actualmente se a investigando si se podría usar para el tratamiento de enfermedades mentales o del sistema inmunológico.

1. Un sistema nervioso autónomo

«A diferencia de cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, nuestro intestino puede funcionar solo. Tiene su propia autonomía para tomar decisiones, no necesita que el cerebro le diga qué hacer» Lo que gobierna al intestino es el sistema nervioso entérico (SNE), que es una «sucursal» del sistema nervioso autónomo, encargada de controlar directamente el aparato digestivo. Ese sistema nervioso se extiende por el tejido que reviste el estómago y el sistema digestivo, y tiene sus propios circuitos neuronales. Aunque funciona independientemente del Sistema Nervioso Central (SNC), se comunica con él a través de los sistemas simpático y parasimpático.

2. El 70% de las células de nuestro sistema inmune vive en el intestino

Eso hace que la salud de nuestro intestino sea clave para nuestra inmunidad ante las enfermedades. Se estima que alrededor del 70 % de las células del sistema inmunológico se encuentra en, o alrededor del intestino, ya sea como células aisladas o formando parte de tejidos especializados (placas de Peyer, apéndice y folículos linfáticos aislados, todos incluidos en las siglas inglesas GALT. Nuestra microbiota también interviene en la síntesis de sustancias inmunológicas como las citoquinas o la Inmunoglobulina A. Esta última tiene un papel especialmente importante, ya que se encarga de controlar la colonización de microorganismos patógenos y evitar que aniden en las mucosas. Las investigaciones más recientes sugieren que si tienes problemas intestinales es más probable que seas más vulnerable ante enfermedades comunes como una gripe, por ejemplo.

3. El 50% de las heces son bacterias

No son solo restos de comida: alrededor de la mitad de nuestras heces fecales son bacterias. Muchas de esas bacterias son buenas y por eso los trasplantes de heces pueden ser una forma de tratamiento vital para algunos enfermos con un microbioma intestinal debilitado. Cómo un trasplante de heces de otra persona en el intestino te podría salvar la vida.

¿Con cuánta frecuencia es normal ir al baño?

De acuerdo a las investigaciones se considera normal defecar desde 3 veces al día hasta 3 veces por semana. Cuanto más diversificada la dieta, más diverso el microbioma. En nuestro intestino viven trillones de microbios, a los que les gustan distintos alimentos. Estos microbios son clave para la digestión porque su actividad le permite a nuestro cuerpo absorber ciertos nutrientes de los alimentos. «Los microbios son como nuestras pequeñas mascotas internas, así que hay que cuidarlas y nutrirlas».

4. Tu intestino está ligado a tus niveles de estrés y a tu estado de ánimo

Si tienes problemas intestinales, algo clave que necesitas hacer es observar cuánto estrés tienes. Lo más indicado es hacer 15 o 20 minutos al día de meditación. Después de hacerlo a diario durante cuatro semanas, y de convertirlo en un hábito, solo con eso ya mejoran los síntomas». Desestresarse es muy importante. Es interesante también pensar que la mayoría de la serotonina del cuerpo, se estima que en torno al 80% o 90%, se encuentra en el tracto gastrointestinal.

La serotonina es un neurotransmisor que afecta a muchas funciones corporales, como el peristaltismo intestinal. También está asociada a muchos trastornos psiquiátricos. Su concentración puede verse reducida por el estrés e influye en el estado de ánimo, la ansiedad y la felicidad. Varios estudios con humanos y animales han mostrado evidencias de diferencias en el microbioma intestinal de los pacientes con trastornos mentales como la depresión. Por eso una área incipiente de investigación psiquiátrica tiene que ver con la prescripción de «psicobióticos»: en esencia un cóctel probiótico de bacterias saludables, para mejorar la salud mental.

5. Si te da miedo un alimento, sentirás que te hace daño.

Las neuronas no están solo en nuestros cerebros. Es cierto que hay unos intestinos más sensibles que otros, pero hay investigaciones recientes sorprendentes que sugieren que si le tienes miedo a una comida en particular y la comes, puedes físicamente desarrollar síntomas. Las creencias pueden desencadenar problemas intestinales. Hay mucha gente que cree, a veces por una moda pasajera, que el gluten o la lactosa les va a hacer daño, sin que tengan realmente una alergia o una intolerancia.

6. Tú puedes mejorar tu salud digestiva y tu microbioma intestinal

Estas son algunas acciones que puedes tomar para mejorar tu salud intestinal: Seguir una dieta diversa para diversificar el microbioma intestinal.

Bajar el nivel de estrés, haciendo meditación, relajación, mindfulness o yoga.

Si ya tienes síntomas de algún problema intestinal es mejor evitar el alcohol, la cafeína y las comidas picantes porque pueden exacerbarlos.

Trata de dormir mejor: un estudio demostró que si cambias o interrumpes el reloj biológico alterando tus patrones de sueño, también interrumpes el de los microbios de tu intestino, y lo que quieres más bien es mimarlos.

Los alimentos que pueden mejorar la salud intestinal son:

Frutas. “cinco raciones de frutas al día» Verduras. “cinco raciones de verduras al día» Cereales integrales. «al menos 2-3 días a la semana» Legumbres. «al menos 2-3 días a la semana»

Una dieta rica en verdura, fruta, cereales integrales y legumbres favorece una microbiota saludable, mientras que una alimentación rica en azúcares, grasas saturadas y proteínas animales empobrece la microbiota.