El aparato circulatorio y enfermedad coronaria

El aparato circulatorio y enfermedad coronaria

El aparato circulatorio y la enfermedad coronaria (I)

Nuestro cuerpo necesita para funcionar oxígeno y nutrientes (azúcar, grasas y proteínas) que le den energía y ayuden a mantener el funcionamiento. El aparato cardiocirculatorio es el encargado de distribuir estas sustancias por todo el organismo. Está formado por el corazón y un conjunto de tubos elásticos a los que llamamos arterias y venas.

El corazón es una bomba que proporciona la fuerza necesaria para que circule adecuadamente la sangre con todas las sustancias que transporta.

El corazón bombea 70 mililitros de sangre con cada latido, o sea, unos 5 litros de sangre cada minuto, esto significa que en poco más de un minuto bombea casi la totalidad de la sangre de todo el organismo. Esta cantidad de sangre se expulsa hacia la arteria principal, La Aorta. De esta arteria nacen diferentes ramas que distribuyen la sangre por todo el cuerpo. Cuando la sangre ha cedido el oxígeno y los nutrientes a las células del organismo, se recoge en otros tubos llamados venas que la devuelven nuevamente al corazón.

Existen dos grandes circuitos por los que circula la sangre, que en su recorrido atraviesa las cuatro cavidades ( dos aurículas y dos ventrículos) que forman el corazón.

El sistema circulatorio se adapta a las distintas necesidades del organismo, teniendo en cuenta lo enunciado anteriormente, que el volumen de sangre que bombea el corazón en reposo es aproximadamente de 5 litros por minuto, esta cifra se modifica según las circunstancias y puede elevarse hasta cuatro veces más durante el esfuerzo, fundamentalmente aumentando el número de latidos por minuto.

El trabajo que realiza el corazón, depende del número de veces y de la fuerza con la que tiene que contraerse ( que tiene mucha relación con la tensión arterial).

El corazón es un músculo formado principalmente por músculo (llamado Miocardio) y para poder funcionar necesita, como el resto del cuerpo, oxígeno y nutrientes que le llegan por la sangre.

El riego sanguíneo llega al corazón por las arterias coronarias, que son ramas de la Aorta. Las coronarias, recorren toda la superficie externa del corazón, formando una especie de corona (de aquí su nombre) y van dando ramas que reparten la sangre a todo el músculo cardíaco.

Las arterias coronarias so dos: derecha e izquierda. Sin embargo, el tronco de la coronaria izquierda es muy corto y se divide enseguida en dos grandes ramas, descendente anterior y circunfleja. Tenemos así tres grandes arterias: coronaria derecha, descendente anterior y circunfleja.

Las necesidades de oxígeno del músculo cardíaco no son siempre las mismas. Cuando el organismo necesita más aporte de energía, lo que ocurre por ejemplo con el ejercicio, el trabajo y el estrés, el corazón responde de modo adecuado aumentando su trabajo. Como consecuencia aumentan también las necesidades de oxígeno del propio corazón, necesidades que son resueltas mediante un mayor aporte de sangre a través de las arterias coronarias.

Las arterias coronarias, pueden tener dificultad para llevar un flujo sanguíneo adecuado al corazón cuando alguna enfermedad las estrecha. En casi todas las personas la causa es la aterosclerosis.

Todavía no se conoce bien por qué se produce la aterosclerosis. Se sabe que la principal causa es el daño de la pared arterial y que existen diferentes factores de riesgo que se asocian a su desarrollo. Los más importantes son el consumo de tabaco, la hipertensión, la diabetes (tener azúcar en sangre alto) y la hipercolesterolemia (tener las cifras de colesterol en sangre altas). Todas estas circunstancias, por diferentes mecanismos, causan daño en la pared coronaria.

Como resultado se produce la inflamación de la pared arterial, que permite que el colesterol de la sangre se acumule formando las llamadas placas de ateroma (es una lesión que se produce por la aparición de un “abultamiento” en la pared interna de una arteria. Algunos la definen como una placa de células muertas de colesterol en la pared de la arteria que bloquea el flujo o paso de la sangre), estas placas crecen de modo progresivo, y según crecen, reducen el calibre del interior de la arteria, por lo que disminuye la cantidad de sangre que puede pasar a través de ella.

Cuando se produce una obstrucción importante, una parte del corazón no recibe sangre suficiente para el trabajo que tiene que hacer. A este proceso se le da el nombre de isquemia. Inicialmente la isquemia aparece como falta de riego pasajera en las situaciones en las que aumenta la necesidad de oxígeno, como en los esfuerzos. Según se produce un mayor estrechamiento de la arteria la isquemia aparece ante esfuerzos cada vez menores.

Puede ocurrir que, de modo brusco, la placa de ateroma se rompa. Cuando esto se produce, unas células presentes en la sangre llamadas plaquetas lo detectan rápidamente y provocan un trombo (un coágulo) que puede ocluir por completo la arteria. Se produce una falta de riego muy importante y prolongada en la zona del músculo cardíaco que depende de la arteria tapada que causa la muerte progresiva (necrosis) de las células de esta zona del corazón, es decir, un Infarto de Miocardio. A menos que se inicie un tratamiento que elimine el trompo y abra de nuevo la arteria para que vuelva a haber flujo sanguíneo, parte del miocardio muere, y acaba siendo sustituido por una cicatriz.

Lo más importante en el tratamiento del infarto, es abrir la arteria lo antes posible, ya que cuanto menos tiempo haya estado la arteria cerrada, el daño que queda como secuela en el corazón es menor.

Lucía Cano