CUIDAS TU CORAZÓN, VIDA. NO CUIDAS TU CORAZÓN, MUERTE…

CUIDAS TU CORAZÓN, VIDA. NO CUIDAS TU CORAZÓN, MUERTE…

EL APARATO CIRCULATORIO Y LA ENFERMEDAD CORONARIA

Nuestro cuerpo necesita para funcionar oxígeno y nutrientes (azúcar, grasas y

proteínas) que le den energía y ayuden a mantener el funcionamiento. El aparato

cardiocirculatorio es el encargado de distribuir estas sustancias por todo el

organismo.

Está formado por el corazón y un conjunto de tubos elásticos a los

que llamamos arterias y venas.

El corazón es una bomba que proporciona la fuerza necesaria para que circule

adecuadamente la sangre con todas las sustancias que transporta.

El corazón bombea 70 mililitros de sangre con cada latido, o sea, unos 5 litros de

sangre cada minuto, esto significa que en poco más de un minuto bombea casi la

totalidad de la sangre de todo el organismo.

Esta cantidad de sangre se expulsa hacia la arteria principal, La Aorta. De esta arteria nacen diferentes ramas que distribuyen la sangre por todo el cuerpo. Cuando la sangre ha cedido el oxígeno y los nutrientes a las células del organismo, se recoge en otros tubos llamados

venas que la devuelven nuevamente al corazón.

El aparato circulatorio está formado por dos grandes circuitos por los que circula

la sangre, que en su recorrido atraviesa las cuatro cavidades ( dos aurículas y dos

ventrículos) que forman el corazón.

El sistema circulatorio se adapta a las distintas necesidades del organismo,

teniendo en cuenta lo enunciado anteriormente, que el volumen de sangre que

bombea el corazón en reposo es aproximadamente de 5 litros por minuto, esta

cifra se modifica según las circunstancias y puede elevarse hasta cuatro veces

más durante el esfuerzo, fundamentalmente aumentando el número de latidos

por minuto.

El trabajo que realiza el corazón, depende del número de veces y de la fuerza con

la que tiene que contraerse ( que tiene mucha relación con la tensión arterial).

El corazón es un músculo formado principalmente por músculo (llamado

Miocardio) y para poder funcionar necesita, como el resto del cuerpo, oxígeno y

nutrientes que le llegan por la sangre.

El riego sanguíneo llega al corazón por las arterias coronarias, que son ramas de

la Aorta. Las coronarias, recorren toda la superficie externa del corazón,

formando una especie de corona (de aquí su nombre) y van dando ramas que

reparten la sangre a todo el músculo cardíaco.

Las arterias coronarias son dos: derecha e izquierda. Sin embargo, el tronco de la

coronaria izquierda es muy corto y se divide enseguida en dos grandes ramas,

descendente anterior y circunfleja. Tenemos así tres grandes arterias: coronaria

derecha, descendente anterior y circunfleja.

Las necesidades de oxígeno del músculo cardíaco no son siempre las mismas.

Cuando el organismo necesita más aporte de energía, lo que ocurre por ejemplo

con el ejercicio, el trabajo y el estrés, el corazón responde de modo adecuado

aumentando su trabajo. Como consecuencia aumentan también las necesidades

de oxígeno del propio corazón, necesidades que son resueltas mediante un

mayor aporte de sangre a través de las arterias coronarias.

Las arterias coronarias, pueden tener dificultad para llevar un flujo sanguíneo

adecuado al corazón cuando alguna enfermedad las estrecha. En casi todas las

personas la causa es la aterosclerosis.

Todavía no se conoce bien por qué se produce la aterosclerosis. Se sabe que la

principal causa es el daño de la pared arterial y que existen diferentes factores de

riesgo que se asocian a su desarrollo. Los más importantes son el consumo de

tabaco, la hipertensión, la diabetes (tener azúcar en sangre alto) y la

hipercolesterolemia (tener las cifras de colesterol en sangre altas). 

Todas estas circunstancias, por diferentes mecanismos, causan daño en la pared coronaria.

Como resultado se produce la inflamación de la pared arterial, que permite que

el colesterol de la sangre se acumule formando las llamadas placas de ateroma

(es una lesión que se produce por la aparición de un “abultamiento” en la pared

interna de una arteria. Algunos la definen como una placa de células muertas de

colesterol en la pared arteria que bloquea el flujo o paso de la sangre), estas

placas crecen de modo progresivo, y según crecen, reducen el calibre del interior

de la arteria, por lo que disminuye la cantidad de sangre que puede pasar a

través de ella.

Cuando se produce una obstrucción importante, una parte del corazón no recibe

sangre suficiente para el trabajo que tiene que hacer. A este proceso se le da el

nombre de isquemia. Inicialmente la isquemia aparece como falta de riego

pasajera en las situaciones en las que aumenta la necesidad de oxígeno, como en

los esfuerzos. Según se produce un mayor estrechamiento de la arteria la

isquemia aparece ante esfuerzos cada vez menores.

Puede ocurrir que, de modo brusco, la placa de ateroma se rompa. Cuando esto

se produce, unas células presentes en la sangre llamadas plaquetas lo detectan

rápidamente y provocan un trombo (un coágulo) que puede ocluir por completo

la arteria. Se produce una falta de riego muy importante y prolongada en la zona

del músculo cardíaco que depende de la arteria tapada que causa la muerte

progresiva (necrosis) de las células de esta zona del corazón, es decir, un Infarto

de Miocardio. A menos que se inicie un tratamiento que elimine el trompo y abra

de nuevo la arteria para que vuelva a haber flujo sanguíneo, parte del miocardio

muere, y acaba siendo sustituido por una cicatriz.

Lo más importante en el tratamiento del infarto, es abrir la arteria lo antes

posible, ya que cuanto menos tiempo haya estado la arteria cerrada, el dado que

queda como secuela en el corazón es menor.

Bibliografía: Guía del enfermo coronario. Sección de cardiopatía isquémica y

unidades coronarias. http://www.scisquemica.net